Encuentros hermosos

Eloi Schultz

Viernes 9 junio 2023

PHOTOGRAPHIAS : ANNA LEONTE LORON

Arquitecto de formación, Eloi Schultz siguió su intuición y se apuntó a una formación profesional de ebanistería en 2015. El flechazo con el trabajo en el taller y el material fue inmediato. Para nuestra carta blanca de Proliferación creativa, dedicada a la búsqueda y la experimentación, Eloi Schultz ha creado una escultura constituida de tres piezas de madera de roble, esculpidas y ensambladas entre ellas con una técnica tradicional de carpintería. Un objeto que cuestiona la relación entre el ser humano y su entorno, y que podrás descubrir en nuestra boutique Sessùn Barcelona hasta el 1 de septiembre.

Has cursado estudios de arquitectura antes de pasar por una formación profesional de ebanistería. Háblanos de tu trayectoria y de tu relación con la madera.

Empecé mis estudios de arquitectura en Estrasburgo y los acabé en Villette. Conseguí el título en 2015. Poco después, un poco gracias al azar, oí hablar de una formación profesional de ebanistería, en la escuela de mobiliario de París. Como siempre he querido trabajar con las manos, me apunté a esta formación que alternaba con una experiencia profesional junto a Antonis Cardew. Así descubrí el taller, la madera... Un universo en el que siempre he sentido plenitud.

¿Qué te inspira este material?

Suavidad, calidez, sensualidad... La madera se trabaja con todos los sentidos. En este momento, intento integrar en mi enfoque la cuestión de la reversibilidad total de este material, de la relación al tiempo que pasa. Todo aquello que está fabricado en madera tiene una vida limitada debido a la naturaleza orgánica del material, y desaparecerá para volver a la tierra. Pero antes de que el tiempo cause sus estragos, la madera adquiere una pátina y cambia de aspecto. Me gusta pensar que cuando acabo mi trabajo sobre un objeto, el tiempo empieza a actuar.

¿Con qué especie prefieres trabajar?

Dudo entre el nogal y el castaño. Ambos son perfectos para ser trabajados con herramientas cortantes. Son suaves y producen unos copos magníficos con la pulidora. También me gustan mucho por el dibujo que se desprende de su llama y los matices de color que podemos encontrar, sobre todo en el nogal. Si pudiera añadir un tercero, diría el cedro del Líbano. Estos árboles pueden ser muy anchos, y tienen una madera aromática muy suave y un olor muy dulce. Siempre tengo la impresión de estar cortando unos pasteles cuando la trabajo.

¿Cómo es tu taller y dónde se encuentra?

En este momento, estoy entre dos talleres: uno en Vitry-sur-Seine y otro en Marsella, que estoy finalizando. El taller de Vitry es un gran hangar industrial que comparto con otros artesanos. Tenemos espacio suficiente y un parque completo con máquinas de carpintería, que resulta ser una herramienta buena, pero algo impersonal. En Marsella, sin embargo, donde tengo previsto instalarme en un futuro no muy lejano, estoy preparando mi casa-taller, donde podré vivir y trabajar. Son dos locales comerciales antiguos que se comunican en la planta baja. Me gusta la idea de poder probar cosas y formas en cualquier momento, con solo atravesar una puerta.

El dibujo ocupa un gran lugar en tu proceso de creación. ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

El dibujo es muy importante para mí. Me impone el tener que hacer que lo esencial resalte, ya que al dibujar, traducimos la realidad con un conjunto de trazos sencillos. Picasso dijo algo así como: «Una pintura es una mentira que cuenta la verdad». Cuando dibujamos, debemos apañárnoslas como podemos para mostrar cosas muy complejas con un medio muy simple, como un lápiz. Hay algunas referencias que me inspiran, como los dibujos de Gustave Klimt o de Egon Schiele, las acuarelas preparatorias de Rodin, los grabados de Albrecht Dürer… Me intereso mucho por los dibujos de los cuerpos y los rostros, pues de ahí saco el vocabulario para mis creaciones.

¿Qué lugar ocupa la búsqueda creativa y la experimentación en tu práctica?

Me he dado cuenta de que procedo por etapas para crear piezas nuevas. Primero, está la búsqueda a través del imaginario. Intento visualizar formas, texturas o volúmenes que podrían expresar lo que me interesa. Después, pruebo a dibujar estar formas con la mano. En general, durante esta etapa me doy cuenta de si una idea puede funcionar o no. Más tarde, hago un esquema tridimensional preciso del objeto para poder darle proporciones reales y, por qué no, reflexionar sobre la manera en la que puedo construirlo. El trabajo con las herramientas llega al final, cuando ya tengo la certeza suficiente de que podré ser capaz de crear algo funcional. Me angustia mucho el desperdiciar el material. Evidentemente, el momento en el que me confronto a la madera es la etapa más enriquecedora, pues es en ese momento en el que empiezo a manipular los nudos de las ramas, las vetas y los dibujos propios de la madera en particular... Diría que hay mucha investigación incluso antes de experimentar.

Sueles crear más bien objetos utilitarios, como mobiliario o lámparas. Háblanos de la pieza Le Bois que has diseñado para la colección Proliferación creativa de Sessùn.

Mi propuesta para esta carta blanca no es una pieza de mobiliario, sino que se trata de una escultura de tres piezas en madera de roble, esculpidas y ensambladas entre ellas con una técnica tradicional de carpintería: un trazo de Júpiter, bloqueado por dos llaves escopleadas en madera de roble. En verdad, son las mismas técnicas que utilizo habitualmente para el mobiliario, pero proponer un objeto sin uso me permitiría poner de relieve estas técnicas y utilizarlas para contar una historia.

¿Cómo te vino esta idea?

Todo fue de manera natural. En la escultura podemos ver como una forma vegetal o unas formas orgánicas. Estas formas suaves, casi blandas, sugieren elementos de madera flotante o algunas partes del esqueleto de un organismo imaginario. Estos fósiles de madera se mantienen gracias a unos ensamblados, los cuales dan parte de una intervención humana. Este objeto híbrido, entre lo natural y lo artificial, entre lo congénito y lo manipulado, es para mí una manera de cuestionarme sobre el equilibrio necesario que el ser humano debe encontrar actualmente en su manera de interactuar con el entorno.

¿Qué retienes de esta experiencia?

Esta carta blanca me ha permitido hacer algo que quería: que los objetos que fabrico puedan hablar. Aunque siempre prefiero sugerir en lugar de afirmar, dejar la opción de la interpretación, que todo el mundo sea libre de ver lo que quiere ver, me he dado cuenta de que solemos tener tendencia a prestar más atención a lo que nos gusta, nos desagrada, nos hace reflexionar o nos marca. Creo que es el hecho de ser capaz de captar esta atención lo que me lleva a decir que una pieza me ha salido bien o no. Agradezco a Sessùn su confianza y el haberme brindado esta bonita ocasión para profundizar en el tema.

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